MUJERES DE EL CAIRO

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El director Yousry Nasrallah habla de la película

Hace un año, el gran guionista egipcio Waheed Hamed me pidió que leyera un guión que había escrito. Dudo que entonces alguno de los dos sospechara cuál iba a ser el resultado. Ambos procedemos de dos mundos cinematográficos muy diferentes. Las películas basadas en los guiones de Waheed Hamed suelen ser muy buenas, muy directas y dirigidas al gran público. Hago cine de autor y tengo la reputación de ser menos accesible. Pero ambos sabíamos que nos unía algo: nuestro amor por el cine y una preocupación profunda por el individuo en una sociedad que tiende a aplastarlo.

Hace más de 10 años que el cine egipcio margina a las mujeres con carácter. Tradicionalmente se enseñaba a las mujeres como maravillosas estrellas en la piel de personajes reales, orgullosas de su feminidad. Ahora, las películas tienden a encerrarlas en el papel de esposa, madre, hermana, novia, meros objetos de deseo (de ahí la necesidad de velarlas), o de malas mujeres bajo la tutela de personajes virtuosos interpretados por las megaestrellas masculinas, un claro reflejo de la misoginia reinante en la sociedad egipcia.

Una de las características más atractivas del guión de Waheed Hamed es la inversión de papeles, convirtiendo a los hombres en objetos de deseo. No se trata de la vanidad del autor, sino de la auténtica paradoja de la sociedad egipcia. Más del 70% de los hogares egipcios dependen del trabajo de las mujeres. Pero en vez de aceptar la realidad y, por lo tanto, reconocer a las mujeres como iguales, la sociedad les impone una presión constante exigiéndoles cada vez más sumisión.  Formalmente, esta paradoja me ha permitido enlazar con una gran tradición del cine egipcio, el género de los melodramas soberbios con sus espléndidas mujeres.

Amor y Negocios

Los diálogos pueden parecer contractuales, sobre todo entre Hebba y su marido: “Si haces esto, yo hago aquello”. Dan la impresión de estar actualizando un contrato. Pero es el tema de la película y lo que enlaza los cuatro relatos: ¿Qué ocurre con el amor cuando se interponen los negocios? He exagerado el tono, por lo que la película es muy antinaturalista. Es un melodrama, y los melodramas cuentan relaciones paradójicas, aunque reales, entre hombres y mujeres.

La sexualidad como dispositivo de dominación

No me refiero solo a la dominación de los hombres. En la historia de las tres hermanas, el hombre se convierte en objeto sexual a pesar suyo. Por eso escogí a un actor pequeño, frágil. Tiene miedo. Cree dominarlas sexualmente, pero es una ilusión. En cuanto a Hebba y Karim, la relación es muy clara desde la primera escena, la de la pesadilla. En el guión no tenía nada que ver. Hebba soñaba con ser Sherezade y conocer al rey Shariar, que le pedía que le contara un cuento. La mujer se negaba y el rey mandaba cortarle la cabeza. Pero no me pareció realista. No se sueñan cosas así. Al menos, yo no las sueño.
Encontré la solución trabajando en el decorado del piso. Cuando decidí que la alcoba debía parecer una celda, me di cuenta de que esta habitación, símbolo de su relación, era la auténtica pesadilla de Hebba. El primer plano de la película recorre lentamente el piso. Hebba se despierta y dice: “No hay puertas”, a lo que sigue un diálogo muy simple. Él: “¿Estás despierta?”. Es obvio que lo está. “¿Qué te pasa?” Y ella: “Una pesadilla”. Karim no pregunta más. ¿Sabe que es el tema de la pesadilla de su mujer? Puede que lo sospeche, porque añade: “Debes estar estresada”, y ella contesta: “¿No me digas?” Pero no le interesa saber qué ha soñado ni por qué está estresada, y le hace el amor para no tener que hablar. Lo mismo le pasa a Hebba. Nunca dice lo que realmente piensa. Ama a su marido, pero se siente asfixiada y se lo cuenta a una amiga. Esta le recuerda que ya se ha divorciado una vez y que no puede permitirse un segundo “fracaso”.
Hebba no es una rebelde. Rehúsa ser una mera presentadora y se empeña en llevar las investigaciones, controlar el programa; en otras palabras, en ser una auténtica periodista. Su marido es lo opuesto, se inclina ante sus jefes. Hebba le acusa de cobarde, aunque al principio no se atreve a encararse con él por miedo a destruir su matrimonio. Está atrapada entre deseos opuestos que demuestran ser cada vez más irreconciliables.

Un melodrama político

Me interesaba filmar un melodrama. Por una parte, es un género que se dirige a todos. Por otra parte, tiene un gran poder subversivo. Pienso en las películas de Douglas Sirk, donde aparece el tema el racismo y la emancipación de las mujeres, y también en los melodramas egipcios de antaño, en los que la mujer estaba en el centro de la intriga.

La actriz Mona Zakki (Hebba) es muy popular en Egipto, pero siempre en el papel de la joven pura y virgen. Ha asombrado a todos con este papel. Escogimos juntos el vestuario para realzar su feminidad en vez de esconder sus formas. Los otros actores son desconocidos en su mayoría. Me costó encontrar a Karim. En el guión era un hombre de cincuenta años, pero preferí a un hombre atractivo, sin arrugas, joven, el típico arribista. Debía ser la imagen de una generación de jóvenes egipcios ambiciosos y carentes de ideales. Uno de mis asistentes iba a las salas de cine para ver las reacciones del público. Me dijo que en todos los pases había parejas discutiendo. El marido quería irse, la mujer insistía en quedarse. Muchas mujeres me han dicho que se sienten reflejadas en la película.

Yousry Nasrallah, director
Tráiler
De qué va ‘MUJERES DE EL CAIRO’?
El Cairo en la actualidad. Hebba y Karim están casados y son periodistas de éxito, jóvenes, ricos y guapos. Hebba es la presentadora de un popular programa de debates políticos en televisión y su tenacidad antigubernamental pone en peligro la promoción que desea su marido. Él la presiona y ella acaba prometiéndole que levantará el pie del acelerador. Decide ocuparse de historias femeninas. El éxito es inmediato. Hebba cautiva a millones de espectadores con hechos reales, llenos de sorpresas, de violencia, de giros inesperados, desde los barrios pobres de El Cairo hasta la alta burguesía, implicando de paso a miembros del Gobierno, en un torbellino sensual y de inventiva novelada. Pero ¿dónde acaba la política y dónde empieza la cuestión de la condición femenina? Hebba no tarda en descubrir un terreno minado a base de abusos, engaños religiosos, sexuales y… políticos. De entrevistadora, Hebba pasará a ser el tema de una historia.
MUJERES DE EL CAIRO
Yousry Nasrallah
Estreno: 2 de julio

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