Ilija Trojanow, el coleccionista de mundos


Viajar a lugares lejanos, acumular experiencias, escribir sobre ello: Ilija Trojanow forma parte de una serie de jóvenes autores que escriben con gran éxito en alemán, aunque no sea su lengua materna.

el_coleccionista

“Der Weltensammler” (El coleccionista de mundos) escrito por el autor Ilija Trojanow, es una prueba evidente de que la literatura, incluso cuando se basa en una biografía, late, vibra e irrita. Ilija Trojanow es búlgaro y ha vivido en Alemania, Italia y Kenia.

El coleccionista de mundos trata la fascinante vida de Sir Richard Francis Burton (1821-1890), excéntrico oficial británico, viajero incansable y peculiar traductor de clásicos árabes, que ha inspirado a Ilija Trojanow una absorbente novela de aventuras en la que sigue los pasos del protagonista por varios continentes para descubrir su atracción por otras culturas, costumbres y creencias. Ya en su primera misión en la India, Burton, incapaz de adaptarse a la vida colonial británica, aprende con avidez las lenguas del país, se abisma en sus religiones y, para espanto de las autoridades nativas, viaja de manera anónima. En Arabia, estudia el Corán y, haciéndose pasar por un médico persa, es uno de los primeros europeos en pisar de incógnito los lugares santos de La Meca y Medina. Posteriormente, en África, viaja a las fuentes del Nilo, una prueba durísima que fue el detonante de su desmoronamiento. Sólo una gran novela como El coleccionista de mundos podría explicar qué impulsó a este hombre singular que convivió con una cortesana en la India, que dedicó incontables noches a estudiar los textos sagrados, que en Arabia pasaba por un nativo y en África asumió fatigas sobrehumanas. Y también por qué, hasta hoy día, Occidente no ha comprendido en absoluto a Oriente ni sus misterios.

Como muchos viajeros, para los que el vagabundear es una necesidad existencial, Ilija Trojanow pasa tanto tiempo de viaje que no considera ningún lugar, sino una lengua, como su patria. Al igual que Wladimir Kaminer, Emine Sevgi Özdamar, Feridun Zaimoglu, o Sasa Stanisic, él también ha hallado su identidad en el alemán, aunque éste no sea su idioma materno. Según sus propias palabras, lo que le gusta del idioma alemán son sus cualidades menos conocidas internacionalmente: su sensualidad, calidez, fluidez y ritmo.

En resumen, lo ajeno de las épocas y los personajes se convierte en fascinación.

Editorial Tusquets, 2008.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Enter your email address to subscribe to this blog and receive notifications of new posts by email.

    Únete a otros 10 seguidores

  • Noticias por mes

A %d blogueros les gusta esto: